Estrategias de email marketing que funcionan de verdad
El email marketing tiene un problema bastante injusto.
Todo el mundo dice que funciona.
Y mucha gente lo sigue haciendo fatal.
Correos que no aportan nada, asuntos que parecen escritos por un robot con resaca y campañas que se mandan por costumbre, no porque tengan sentido.
Luego llegan las conclusiones brillantes de siempre: “el email marketing ya no funciona”, “la gente no abre correos”, “ahora todo está en redes”.
Ya.
Y una web lenta también “funciona”, hasta que la gente se harta y se va.
Con el email pasa algo parecido. No falla el canal. Falla cómo se usa.
Porque el email marketing sigue siendo una de las herramientas más rentables para un negocio. Pero no por arte de magia. Funciona cuando hay estrategia detrás. Cuando sabes qué mandas, por qué lo mandas y qué esperas conseguir con ello.
No se trata de escribirle a todo el mundo cada vez que te acuerdas de que tienes una base de datos. Se trata de construir una relación que haga que, cuando vendas, no parezca que has aparecido por interés después de tres meses de silencio.
La primera estrategia es dejar de enviar por enviar
Hay negocios que mandan correos como quien tira flyers desde un coche en marcha. A ver si cae algo.
Una newsletter sin intención no es una estrategia. Es relleno.
Antes de enviar cualquier email, conviene responder una pregunta bastante simple: qué quieres que pase después de que la persona lo lea.
Puede ser que compre. Puede ser que vuelva a la web. Puede ser que conozca mejor un servicio. Puede ser que recuerde que existes.
Pero si ni tú tienes claro el objetivo, difícilmente lo va a tener quien lo recibe.
No todo el mundo debería recibir lo mismo
Aquí es donde muchas campañas empiezan a hacer aguas.
No es lo mismo alguien que acaba de suscribirse que alguien que ya te ha comprado. No está en el mismo punto quien ha visitado cinco veces una página de servicio que quien descargó un recurso hace seis meses y no ha vuelto a aparecer.
Sin segmentación, el email marketing se vuelve vago. Y cuando el mensaje es vago, la respuesta suele ser bastante fría.
Hablarle a todo el mundo igual es cómodo. También es una forma estupenda de bajar aperturas, clics y ventas.
Hay correos que venden y correos que preparan la venta
Otro error bastante habitual es pensar que todos los emails tienen que salir con el cuchillo entre los dientes.
No.
Si cada correo pide algo, la gente desconecta. Y con razón.
Las mejores estrategias de email marketing suelen combinar varios tipos de envíos. Algunos educan. Otros refuerzan la relación. Otros resuelven dudas. Y otros sí, venden.
Pero vender funciona bastante mejor cuando antes has demostrado que no estás escribiendo solo para rascar una conversión rápida.
Ejemplos de email marketing que sí tienen sentido
Un buen email de bienvenida tiene sentido.
Una secuencia que acompaña a alguien después de descargar un recurso, también.
Un recordatorio de carrito abandonado, por supuesto.
Un email que explica bien un servicio antes de lanzar una oferta, también.
Lo que no suele tener mucho sentido es mandar una promo porque toca, una newsletter vacía porque “hace tiempo que no escribimos” o un descuento sin contexto como si el usuario tuviera la obligación moral de emocionarse.
El email marketing funciona mejor cuando no parece un email mandado por cumplir.
En ecommerce se nota todavía más
En una tienda online, el email marketing bien hecho puede marcar bastante la diferencia.
No solo para vender más, sino para recuperar ventas que parecían perdidas, aumentar recurrencia y hacer que el cliente no se olvide de ti en cuanto cierra la pestaña.
Bien trabajado, sirve para recuperar carritos, activar segundas compras, lanzar recomendaciones y acompañar al cliente después de la compra. Mal trabajado, sirve para que te manden directo a promociones, spam o al olvido, que viene a ser lo mismo.
La automatización ayuda, pero no te salva
Sí, automatizar está bien. Mucho.
Pero automatizar una mala estrategia no la convierte en buena. La convierte en una mala estrategia que se ejecuta sola.
Las automatizaciones merecen la pena cuando detrás hay lógica. Cuando responden al comportamiento del usuario. Cuando no parecen puestas por rellenar una herramienta.
Si no, solo consigues que el desastre vaya más rápido.
El problema no suele ser la herramienta
Mailchimp, Acumbamail, ActiveCampaign, HubSpot o la que toque. Bien.
Pero el problema rara vez está ahí.
La herramienta importa, claro. Pero bastante menos de lo que cree mucha gente. La diferencia suele estar en el enfoque, en la segmentación, en el copy, en la frecuencia y en si estás diciendo algo que interese de verdad o simplemente ocupando espacio en una bandeja de entrada.
Y sí, también importa el precio
Otra búsqueda que sale en el CSV es “email marketing precios”, y tiene lógica. Pero aquí pasa lo mismo que con muchas herramientas de marketing: la gente pregunta cuánto cuesta la plataforma, cuando la pregunta útil sería cuánto te cuesta hacerlo mal.
Porque pagar una herramienta y no usarla bien es caro. Tener una base de datos parada es caro. Mandar campañas que no venden nada también es caro.
A veces el problema no es el presupuesto. Es que se está invirtiendo sin estrategia.
Entonces, qué estrategia de email marketing necesita tu negocio
La que tenga sentido para cómo vendes.
No necesita lo mismo un ecommerce con recurrencia que una empresa de servicios con ciclos de decisión más largos. No necesita lo mismo una marca que vende por volumen que un negocio que trabaja tickets más altos y necesita confianza antes de cerrar.
Por eso la pregunta útil no es “qué herramienta uso” ni “cada cuánto mando correos”.
La pregunta útil es otra: qué papel quieres que juegue el email en tu negocio.
Si la respuesta es “ninguno”, perfecto.
Si la respuesta es “quiero que me ayude a vender, fidelizar y no depender tanto de algoritmos”, entonces ya estamos hablando de otra cosa.
Si vas a hacer email marketing, hazlo bien
Si tienes una base de datos y solo la usas de vez en cuando para mandar ofertas sueltas, no estás haciendo email marketing. Estás improvisando con una lista de correos.
Y bastante tienes ya con sacar adelante tu negocio como para ir improvisando también ahí.
Si quieres montar una estrategia de email marketing con sentido, de las que venden sin dar vergüenza ajena, hablamos.